"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

17 mar. 2013

El tren

Aquí estoy, una vez más, a bordo del tren de la monotonía. Verdaderamente no me podría quejar, mi viaje es corto, pero mis medios para amenizarlo son escasos, es probable que por eso este escribiendo este relato. Quizás hasta debería dar las gracias por sacar de mi la vena escritora.

Ya está aquí mi "compañero de viaje". Suena muy bonito dicho así, pero yo no puedo evitar verlo como "el cabrón al que le han dado la ventanilla".

Salimos ya, esta vez no duró mucho. Tal vez hice bien en llegar temprano por una vez. Ha salido justo y a su hora, y eso cuando va el tren lleno es un peligro, sobretodo para alguien como yo.

Podría comentar la situación de los demás pasajeros: Alzo la vista y encuentro un joven escribiendo por el móvil. Probablemente estará chateando con su gente, o simplemente echando un vistazo a alguna red social. Por suponer, puede hasta que esté relatando todo lo que ve a su alrededor, puede estar cuestionando que es lo que yo estoy haciendo con un móvil. Probablemente aunque lo hiciera no se le ocurriría que podría estar realizando hipótesis sobre que es lo que él mismo está haciendo, pero al fin y al cabo... ¿no es lo mismo que estoy haciendo yo?

Ahora mismo está todo en silencio. De vez en cuando se oye algún sonido y una vez que otra alguien mantiene una conversación por el móvil, soliendo limitarse siempre a: "Hola. Ya estoy en el tren. Llegaré a las y media. Sí. Sí. Hasta luego.".
Alguna vez mantienen una conversación más larga, fruto probable de la búsqueda de la evasión del tren de la monotonía.

Volvemos al móvil. Parece ser la única vía de distracción, aunque no es más que un mero intermediario. Lo que yo estoy escribiendo podría hacerlo en un papel y la gente habla como si estuvieran unos en frente de otros. El móvil simplemente es la herramienta que permite que cada uno se evada como quiera. ¿Como considerar la importancia que está teniendo un celular en este tren? No quiero comenzar un debate sobre los pros y los contras de las nuevas tecnologías, simplemente dejo la pregunta en el aire. Que cada uno opine lo que quiera.

Oscuro. Prácticamente negro. Eso es todo lo que presenta la ventanilla. A otra hora del día se vería el campo, lleno de seca paja. No tendría menos monotonía que este color negro, simplemente sería otro paisaje.

Mi compañero de viaje ha optado por esta manera de evasión: mirar por la ventanilla, concentrándose en su mente, ya sea para pensar en algo que lo tiene inquieto, para recordar momentos pasados o, ¿por qué no?, para poner su mente en blanco y descansar.

Podría soltar ahora mismo el móvil y comenzar una conversación con él. ¿Quién sabe? Quizás tras esto descubramos que podemos tener una amistad satisfactoria, por lo pronto ya tenemos en común el hecho de estar viajando un domingo en el mismo tren, a la misma hora, con el mismo origen y el mismo destino. Probablemente, a juzgar por nuestras edades, nuestro motivo de viaje sea el mismo. Por suponer, puede hasta que ambos nos pudiesemos involucrar, en un futuro, en un ambicioso proyecto muy satisfactorio para toda la sociedad, complementándonos el uno al otro gracias a esa fuerte amistad que comenzó con la casualidad de haber caído juntos en un viaje de tren sin habernos conocido antes. Pero no, no lo haré, seguiré con mi relato, me ha quitado la ventanilla, no se lo merece.

Echo en falta la compañía de un buen libro. Momentos como este son idóneos para adentrarse en páginas y más páginas llenas de sabiduría, de creatividad o, simplemente de entretenimiento, solo por esto último ya merecería la pena.

Se está perdiendo la afición por la lectura. Debo confesar que me encantaría que me gustase leer, no lo disfruto tanto como otra gente podría disfrutarlo. La pereza puede ser uno de los mayores causantes de este mal, unido al gran abanico de posibilidades para pasar tu tiempo, o las obligaciones que no te permiten dedicar tiempo a otras actividades. Por eso el tren es un lugar idóneo, siempre que no haya mucho ruido o consigas ignorarlo.

Si me estás leyendo sin duda debe ser porque te gusta la lectura, al menos más que a mi, y te lo agradezco, a la vez que te envidio sanamente. En las palabras está el interior de las personas, todo lo que no se puede ver a simple vista, eso que aún nadie ha podido explicar que relación tiene con nuestra fisiología. Y para cultivarlo en tu interior está la lectura, oral o escrita, de las palabras, aquello que distingue al ser humano de todos los demás animales, al menos de momento, y que le ha conseguido hacer prosperar.

Comienza a verse una luz en el exterior. He cumplido mi objetivo de amenizar mi viaje y espero que, de alguna manera, os haya servido para algo, aunque solo sea haberos amenizado un viaje meramente temporal.


"Renfe alta velocidad media distancia le agradece su confianza y espera verle de nuevo en un próximo viaje".

Así se despide la compañía de todos sus pasajeros para indicar que sus 40 minutos de monotonía han acabado, que ahora ya pueden tomar la calle y disfrutar de su próxima aventura. Porque la vida se compone de pequeñas aventuras, unas más interesantes que otras, pero todas relatables. Si no, ¿Qué interés has podido tener tú para acabar de leer como una persona mata su aburrimiento en un tren?

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