"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

17 may. 2011

"Vacío" (Accésit "Luis de Góngora" del IES Luis de Góngora, Córdoba)

- Se declara al acusado culpable.

El mazo del juez cayó sobre la mesa como si lo hiciera sobre mi cabeza, con un golpe seco y sonoro. Culpable. Esa palabra me pesó tanto como si fuera mi sentencia de muerte. Pero lo cierto es que lo era. ¿Cómo podía haber llegado a esos extremos? ¿Qué había sido de todos mis estudios universitarios, de esa carrera de arquitectura? ¿Y de ese doctorado sin terminar? Todos esos libros de filosofía y ese gusto mío por el saber… ¿para qué? Para que, en último término, los instintos naturales del ser humano predominasen sobre los de la razón.

Pero ya no sentía nada. Me encontré totalmente vacío. ¿Qué si me arrepentía de haber matado a mi mujer? No sé, es posible. Es difícil definir un sentimiento cuando ya eres consciente de tu propia naturaleza, de tu miseria, de que ya eres tan sólo polvo, arena. Arena incapaz de degustar el sabor, de saber cómo huele una flor o de simplemente sentir la calidez que una piel otorga. Sí, eso es lo que me pasó. O eso creo. La rutina agobiante de mi relación sentimental, el cambio de país, la ausencia de mi gente y mi frustración laboral me convirtieron en esto. Pero, ¿qué soy yo? Me llaman criminal, homicida, asesino,… pero yo no sé cómo llegué a hacer lo que hice. No puedo negar que lo hice. No puedo negar que, haciéndome con la sábana de la cama, la estrangulé durante la pelea que esta vez fue violenta y repleta de golpes. Pero, ¿por qué?

Quizás fue mi educación. Mi madre siempre fue acosada por mi padre, y recuerdo que si ella hacía algo que a él no le gustaba, le pegaba. Pero yo nunca estuve de acuerdo con esto, y de hecho, yo sufría viendo a mi madre así, llorando y arrastrándose por el suelo. Ahora creo que siento algo. Siento asco, asco de mí mismo. ¡Adopté esas pautas de comportamiento que siempre reprobé! La increíble influencia del medio. Si ya lo decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias”. Circunstancias… Quizás no comprendí lo que aquellos libros me querían comunicar, y mis estudios… viajar hasta Texas no me había servido para nada. Bueno sí, para construir mi vida, conocer a la mujer a la que amaba, casarme, y tras ello, matarnos a los dos.

Creo que estoy empezando a delirar… y es que se ha caído mi mundo. Por eso ya no me importa mi sentencia de muerte. Tarde o temprano iba a morir, pero por lo visto, yo he elegido la peor de las maneras, llevándome a gente conmigo, o eso decían los libros que yo me leía y la religión a la que yo se suponía que pertenecía, pero de la cual no era practicante. Siempre había defendido que mi carácter científico me hacía ser crítico con la religión, llegando hasta un agnosticismo profundo: Dios era el consuelo del pueblo, pero era cierto que “no permitiría que pasarán estas cosas”. Ahora más que nunca, yo no sabía qué creer.

Mientras divagaba, los guardias me llevaron al pasillo fatal. Creo que mientras me ataban fuertemente con correas en la silla todavía seguía yo filosofando. ¿Qué me quedaba pues? Noté un pinchazo muy agudo. De repente, mi cuerpo comenzó a moverse convulsivamente y tras unos segundos, sentí como ya no advertía nada de cabeza para abajo, aunque sabía que seguía ahí, recostado sobre la silla inclinada, puesto que podía levantar la vista para mirar a mi cuerpo, agitándose bruscamente. Es lo último que recuerdo, ya que después mi cabeza tampoco pudo moverse y cayó sobre el respaldo de la silla totalmente inmóvil, sin que pudiera dirigir mi mirada, fija en la pared. Cerré los ojos.

1 comentarios:

Guau primi...
son buenisimos los dos, me encanta! Ö
Os mereciais bien esos premios :)

eLena :)

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Enlaces

Compartir

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More