"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

8 ene. 2011

¿Y por qué ellos...por nosotros?


Esta entrada va dedicada a un problema que, a mi juicio, pasa desapercibido para la mayoría del mundo; o incluso, que la mayoría de la gente no considera un problema. Me parece extremadamente curiosa la manera que tenemos en España de tratar de ser “civilizados”. Se crean ministerios de igualdad que no sirven para nada y se intentan aprobar leyes contra las descargar gratuitas que en realidad esconden más trasfondos. Y sin embargo, ¿Quién habla de los derechos de los animales, del cambio climático, de la extinción de especies, de la desforestación, de la contaminación en todas sus facetas, de las industrias que se cargan nuestra capa de ozono…? Me parece una hipocresía enorme que en un país que trata de llamarse “civilizado”, que trata de europeizarse y estar a la altura de las exigencias de este mundo globalizado, pase por alto cuestiones tan básicas para la vida como esas. Por eso, en esta entrada quiero hablar de uno de esos problemas: la experimentación en animales.

Quizás no nos hayamos parado a pensar que la mayoría de productos cotidianos que encontramos en nuestras casas, esos que nos parecen tan normales y útiles y que nos facilitan enormemente la vida, han pasado antes por un laboratorio químico y unas pruebas para comprobar que no son perjudiciales para nosotros. Hasta ahí todo es perfectamente normal, si no fuera porque esas pruebas se hacen sobre miles de animales que sufren las distintas comprobaciones de un producto hasta obtener el resultado deseado.

Os pondré un ejemplo: Una de las pruebas más extendidas entre las industrias cosméticas es el famoso Test de Draize, que testa diversos productos sobre la piel y los ojos de los animales, principalmente conejos. El test consiste en lo siguiente: en primer lugar, comienzan a pegar tiras adhesivas a la piel del animal en cuestión, una y otra vez sobre la misma zona hasta que queda en carne viva, y es ahí donde aplican el producto. Por supuesto, esto les produce como mínimo llagas, fuertes irritaciones, pústulas, etc. Y son esas llagas las que extirpan para examinar, así que ya os podéis imaginar cómo queda la piel del pobre animal. En segundo lugar se comprueba lo que ocurre cuando el producto entra en contacto con los ojos, para lo cual inyectan una cantidad considerable de cualquier producto en los ojos del animal, con las consecuencias que imaginaréis. Al final, cuando el ojo está absolutamente hinchado, lleno de pus y el animal ha quedado ciego, lo extirpan para examinarlo también.

Este es solo uno de los test reconocidos por las empresas y extendidos, pero hay miles de laboratorios que experimentan a placer violando continuamente los derechos de los animales y sometiéndolos a un sufrimiento innecesario cuando ya se ha probado que existen alternativas a ese modo de experimentación. Ah, pero claro, el dinero…es mucho más barato comprar un conejito y experimentar con él que utilizar una alternativa científicamente desarrollada.

Lo que quiero hacer ver es que este es un problema real que existe desde hace mucho tiempo y seguirá existiendo. La gente hace la vista gorda ante él o quizás ni siquiera están informados y, como el dinero y la hipocresía son dos de los grandes motores de este mundo, los laboratorios seguirán experimentando con animales y los gobiernos intentando convencernos a todos de que la humanidad es cada vez más civilizada y, paradójicamente, humana. Qué gran mentira…

Yo, por mi parte, pongo mi particular granito de arena y procuro comprar productos que no hayan sido probados en animales. Al contrario de lo que mucha gente piensa no es difícil encontrar estos productos ni resultan más caros, solamente hay que prestar atención a la etiqueta de los mismos en nuestro sitio de compra habitual y, por si os sirve de algo, os digo que sin ir más lejos ninguno de los productos cosméticos de Mercadona ha sido testado en animales.

En definitiva, aunque parezca una lucha inútil contra un gigante así, pienso que si todos colaboramos se puede lograr cualquier cosa. Lo único que tenemos que hacer es demostrar nuestra disconformidad haciendo un boicot cada vez mayor a los productos testados sobre animales y de esa manera estoy segura de que los laboratorios empezarían a replantearse su modo de trabajo.

Para terminar os dejo aquí un link en el que encontraréis listas en .pdf de marcas que no experimentan con animales, por si os interesa aportar vuestro granito de arena.

http://www.animanaturalis.org/1268

2 comentarios:

me ha gustado mucho la entrada, creo que la gente no esta lo suficientemente concienciada con esto^^

A mi tambien me ha gustado mucho la entrada. Voy a seguir vuestro blog ^^ (tambien podeis seguirme a mi :)

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