"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

14 dic. 2010

Entre tú y yo

Estaba tumbada en el césped, mirando el cielo. Tenía la cabeza apoyada en el abdomen de Luisa. Notaba como lentamente Luisa respiraba. Juntas, mirábamos las nubes pasar, a una velocidad increíble.
-¿Cómo te va con el chico?
-Bien. Ayer fuimos a la plazuela. Mañana iremos al parquecito ese pequeñito cerca de tu casa, pasado mañana al cine, a la sala seis...
-¿Cómo es que ya lo tienes planeado todo? yo siempre tardaba horas en saber a donde íbamos a ir.-la miré con sorpresa. En verdad no sabía cómo podía organizarlo con varios días de antelación.
- Es muy sencillo, con todas las parejas he hecho lo mismo. He pisado los mismos sitios con cada uno, desde Javier, con el primero que estuve, siempre he tenido la misma rutina.
-¿Y por qué?
-Para olvidar al anterior. Para que cuando pase por un sitio, no piense en todos con los que he estado, si no con el que estoy en cuestión, y así, no dividir mi corazón por culpa de los recuerdos. -Estaba sin habla. Me parecía tan triste, tan diferente de como yo era...pero era su vida, su manera de ver las cosas. Así que tan sólo sonreí.
Pasamos el resto de la tarde andando por todo el pueblo y hablando de los regalos de navidad, del viaje de fin de año, de la comida familiar... Sin embargo, no podía quitarme la descabellada idea de la cabeza.¿Acaso hacía esto con todas sus amigas? ¿Cuando se enfadara conmigo iría al parque a ver las nubes con cualquier otra? ¿le contaría lo mismo?
-Por cierto, no me dijiste nada sobre mi rutina.
- ¿Quieres que te diga algo?¿y eso?- Luisa me miró de reojo y contestó mirando al suelo.
- Es lo que todas hacen.
- La verdad, es que si quiero decirte algo. Haces lo que haces simplemente porque quieres demostrarte a ti misma que lo has olvidado,que todo aquello de tu pasado está borrado. Pero la vida no es un ordenador. Siempre quedan recuerdos fugaces, sonrisas únicas, abrazos inquietantes, besos apasionados. Cosas que no puedes planear, y mucho menos olvidar. Cuando recuerdas, te sientes culpable porque piensas que no quieres suficientes a la persona que está a tu lado, y por eso decides hacer una y otra vez la misma rutina, calculando los pasos, el día, la hora... De todas maneras, es una buena idea.
- ¿Tú lo harías? -se paró y me cogió las manos. Sus labios temblaban y estaba espectante, esperaba mi respuesta como si de aire se tratase.
- No, pequeña bichillo. - me reí y la abracé.- Yo no temo el pasado. Porque pueden hacerte daño, y puedes tener miles de recuerdos que en tu vida te hagan dudar...pero eso es lo que nos diferencia del resto de las personas. Lo que yo he hecho, he dicho, he querido, tiene lugares marcados a fuego en mi mente. Cuando camino y paso por alguno, recuerdo todo lo que sentí y soñe, tiempo atrás, y me pregunto si he cumplido lo que quería en ese momento. Porque cabe tanto en el corazón, que no hace falta cerrarlo e intentar engañarlo, sólo entenderlo.

Luisa se separó de mi y me besó. Fue un beso sincero y de amistad. Se agarró fuertemente a mi cuello y me susurró un suave te quiero.
esto, no creo que lo hiciera con nadie más. Luego, reanudando el paseo, me dijo:
-¿No tienes miedo de recordar dolor?
- No tengo miedo de recordar, lo tengo por no hacerlo.
-¿Y entonces sabes quien es más especial en tu vida?
- Esa es buena-me reí-todos son especiales. Pero ten por seguro algo. Lo que yo haga contigo, lo que yo te diga,lo que piense cuando estoy tumbada mirando las nubes y sintiendo tu respiración, eso, eso sólo será entre tú y yo.

1 comentarios:

Me encanta ^^, es cierto la rutina no sirve para olvidar
si no para mentirnos a nosotros mismos del dolor ^^

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