"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

27 nov. 2010

Indiferente....

Hoy tengo ganas de escribir. Escribir que de tanto sentir, he dejado de hacerlo. Donde antes había un corazón palpitante, deseoso de amar e insaciable...ahora no queda nada. Y cuando digo que no queda nada, me refiero a nada...a la falta de algo. No hay una piedra, no hay un muro, no hay hielo...Sólo hay nada. Os preguntaréis cómo se puede vivir sin corazón. Yo también me lo pregunto, pero tan sólo sé que la vida sigue. Sigue tu rutina, sigue avanzando el tiempo, sigue lloviendo...pero tú no lo sientes. Sólo notas que el nudo de la garganta, esa angustia, desaparece. Notas como ese encogimiento que sientes cuando sufres se esfuma. Ves la gente pasar, contar sus penas, y piensas...yo antes era así, pero ahora no me importa. Dejas de pensar en qué está bien y qué está mal. Olvidas que la verdad y la mentira son opuestas. Te preparas para avanzar mediante la indiferencia. Aquello que había negado durante tantos años, es lo que me mantiene de pie. La indiferencia. En este instante es cuando entiendo a Kirtash, un personaje de Laura Gallego. No era frío, era indiferente. No le importaba nada...y cuando digo que no le importaba nada, no me refiero a que si le importaba pero fingía que no. NO LE IMPORTABA NADA. Y ahora, es cuando más me compadezco de él... porque para llegar hasta este punto, he tenido que amar mucho, sufrir mucho más y llorar. He tenido que dejar muchas veces el orgullo y mi opinión en el fondo de la boca. He tenido que pedir perdón, cuando no quería hacerlo. He sido engañada, utilizada, olvidada, insultada...


un momento...parece que no soy del todo indiferente. Ahora mismo estoy sonriendo.
Porque he amado, he sufrido y he llorado. Porque he aprendido a que el orgullo me mantiene de pie, pero a veces hay que volar sin suelo debajo. Porque me he dado cuenta que hay más opiniones que las mías. Porque he aprendido a pedir perdón, y aunque me cueste todavía, pediré perdón muchas más veces. Porque he descubierto que la gente me importa. Porque he aprendido a utilizar, a engañar, y a olvidar.. y porque me han enseñado a perdonar, a no utilizar, a no engañar y a recordar. A perdonar a todos los que se preocupan por tí. A no engañar a aquellos que están a tu lado. A no utilizar a la gente que es buena. A recordar todos los mejores momentos que he pasado con mis amigos, con mis líos, con mis padres, con todos.
Quizás, la nada sea algo de donde puede surgir de nuevo todo


Tan sólo, quizás..

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