"Arromboidéese sobre el diván y disfrute de su filete frito sobre roca del Sáhara con extractos de moho amazónico, mientras lee posts de lo más interesantes"

13 sept. 2010

Aquellas rocas

Perdí la cuenta de cuántas veces había estado allí.
Mi memoria no recordaba otra cosa que el camino hacia aquellas rocas agrietadas.
En ese instante no sabía cómo volver, ni hacia donde ir. no tenía motivo para estar allí, pero tampoco lo tenía para irme. Las nubes comenzaban a gritar heridas por los rayos del sol, y lentamente, se desvanecieron convirtiéndose en nada. Cómo echaba de menos verlas a su lado. Él siempre hacía que un día gris fuera precioso. no lo cambiaba de color, pero no importaba que lloviera o tronara, era bello. Le tengo grabado en mi interior. Sentado, apoyado en la roca más grande a modo de respaldo, mirando hacia el infinito. Su semblante impasible, y su mirada profunda le daban al paisaje ese pequeño punto de subrealismo. Las manos, las cuales dejaba al aire cuando apoyaba los brazos en las rodillas, eran grandes y a la vez delicadas. Manos de pianista.
A veces, cuando el viento se mostraba juguetón le movía el pelo largo y oscuro. Yo siempre soñaba con tocárselo. Y me dormía, mientras pasaban las horas, en su pecho. Escuchaba su respiración pausada. De vez en cuando, los pulmones se ensanchaban más de la cuenta y el corazón disminuía su velocidad, terminando en un tenue suspiro. Y en ese momento, era cuando deseaba con toda mi alma que ese suspiro fuera por mí.

2 comentarios:

qué bonito...^^ a ver si escribes más historias que lo haces genial!!! =D

Wau... Es genial *O*. ¡Que bonito! Me encanta...@.@

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